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lunes, 4 de diciembre de 2017

José Luis Rodríguez Sánchez, ex jugador y árbitro de tercera división “El fútbol es un máster de la vida"





La mayoría de los que han jugado al fútbol quieren seguir ligados a este deporte cuando dejan de jugar. Unos se deciden por ser entrenadores, otros por directores deportivos… Pero lo raro es que opten por dedicarse al mundo del arbitraje.


Nuestro protagonista de hoy ha vivido estas dos situaciones. José Luis Rodriguez, “Yosu” es un viejo conocido del fútbol modesto madrileño que actualmente arbitra en el grupo 7 de tercera división. ¿Hay algún aspecto donde un árbitro pueda disfrutar más que un jugador?, Y los jugadores de la tercera, ¿ayudan o son de los que a la mínima fingen y tratan de engañaros?... Deliciosa entrevista que nos acerca el mundo de arbitraje…






 ¿Quién es "Yosu" dentro del mundo del fútbol modesto madrileño? ¿En qué equipos jugaste?

Pues el "Yosu" jugador empezó muy pequeñito formándose en las categorías inferiores del Ciempozuelos, que es el pueblo donde vivo y en donde tengo a mis amigos. Luego ya en infantiles pasé al Getafe durante unos cuantos años, creo que 8. Hasta la etapa de juvenil de segundo estuve formando en las categorías inferiores del Getafe los dos últimos años en el juvenil división de honor. Después del Getafe División de honor, siendo todavía juvenil, firmé por el Alcorcón y ahí alterné entrenamientos del primer  equipo y alguna convocatoria y  los partidos del domingo con el  Alcorcón B, que estábamos en preferente. 

Después firmé por el Ciempozuelos en el grupo 7º de tercera división durante dos años. De ahí me fui al Antequera en el grupo andaluz, fue un paso breve y sólo estuve 10 partidos y volví en a jugar en el Colmenar Viejo. Luego pasé al Illescas dos años y después en el Madrilejos otros 10 partidos donde tomé la decisión de abandonar la práctica del fútbol y dedicarme al arbitraje.


¿Cuál fue tu mejor y peor momento o recuerdo que viviste como futbolista?


Mi mejor momento… Hay dos temporadas: la del primer año de juvenil, que el míster Andrés Lucero, siendo tan joven confió en mí para defender la portería del división de honor. Ese año lo recuerdo con mucho cariño enfrentándonos, por ejemplo, al Real Madrid donde jugaba Mata. Y en el fútbol amateur la primera temporada con Esteban Becker en el Ciempozuelos que fue excepcional y fue mi mejor temporada. 


Mis peores momentos… mi última temporada en el Illescas porque llegaron las lesiones y ya se complicaba mucho todo el tema y había que compaginar trabajo y fútbol. Pero del fútbol tengo muy buenos recuerdos, quitando esa última etapa que  una vez que me recuperé volví a  jugar pero  el nivel no era igual e iba muy preocupado y dejé de disfrutar por miedo a lesionarme. Pero lo demás lo he disfrutado mucho.




¿Qué te ha aportado el fútbol modesto en tu vida?


El fútbol modesto y el fútbol y el deporte en general… Desde siempre mi vida es el fútbol. De pequeñito, mi familia es gente ligada al mundo del fútbol y al final el fútbol te aporta todo: Aprendes a convivir con compañeros, cada año con 25 personas diferentes en un vestuario... El fútbol y deporte te aporta más que como deportista como persona. El fútbol es un máster de la vida.

La mayoría de los que han jugado al fútbol quieren seguir ligados a este deporte cuando dejan de jugar. Lo raro es que sea siendo árbitros…¿Cómo y por qué te decides a dejar de ser futbolista y pasar a ser árbitro?

Mi padre fue árbitro y en mi etapa de Ciempozuelos me insistió y me convenció para que hiciera el curso de árbitro.  La razón es que con el arbitraje si tienes licencia de jugador no optas a ascender de categoría pero sí te permite compaginarlo. En ese año le costó mucho convencerme ya que mi cabeza estaba en jugar. Pero al final, a través de algún  amigo y demás, hicimos el curso y a los 18 años empecé a compaginarlo hasta los 22 o 23 años hasta que decidí abandonar el fútbol para poder optar a ascensos dentro del mundo del arbitraje.




¿Qué requisitos se necesitan para poder ejercer esta profesión?


El primero y más importante estar preparado. Necesitas entrenar duro para estar los domingos bien preparado físicamente. Y luego, respecto a los requisitos legislativos, te tienes que hacer un curso que, con el paso del tiempo, ha ido avanzando.



Una vez que haces el curso y apruebas los exámenes empiezas en una sede de fútbol 7, donde te ven personas del Comité y una vez que constatan que estás capacitado te dan la opción de arbitrar fútbol 11. Y una vez que eres árbitro cada temporada en septiembre tenemos exámenes físicos, técnicos y psicológicos. Esos exámenes se vuelven a repetir los físicos en este caso en tercera división en diciembre y los técnicos tenemos exámenes durante todos los meses. Es una especie de evaluación continua porque se hacen actualizaciones de las reglas.  En definitiva es una formación continua. No es que apruebes el examen de septiembre y te olvidas, sino que, mes a mes, tienes exámenes, charlas, seminarios...



¿Qué cualidades son necesarias para ser un buen árbitro?


Tener una buena preparación física es clave porque te permite estar bien colocado en el campo y tener la cabeza fría a la hora de tomar  decisiones. Si tienes eso, pues es fundamental tener mucho sentido común y mucha coherencia. Hay que entender lo que rodea al fútbol y tener un criterio uniforme del reglamento y que se aplique correctamente, manejando los límites que es donde está el quid de la cuestión y donde reside la mayor complejidad.




¿Cómo es la preparación física durante la semana?


He seguido el ritmo que tenía cuando jugaba. Para ser futbolista tienes que entrenar 4 días sí o sí y no valen excusas. Entonces en el arbitraje he seguido con la misma dinámica. El día después del partido hago un poco de recuperación, luego el martes descanso y miércoles y jueves sería trabajo más específico y de potenciación. Y el viernes un poco light para preparar el partido del domingo.

¿De qué te ha servido ser jugador para arbitrar?

Siendo jugador y haber estado dentro del campo te ayuda a controlar una serie de factores que si no los has vivido esa faceta interna te cuesta entender. Entender dónde está el límite, entender ciertas jugadas, tener la cercanía y el diálogo con los futbolistas, teniendo siempre claro que hay un límite que no se puede rebasar y que hay un reglamento que hay que cumplir. 

¿Qué se siente cuando de repente vienen hacia a ti los jugadores y te gritan y te rodean?

Realmente sentir, sentir, no se siente nada. Una vez en frío y lo piensas es un sentimiento contrapuesto porque ellos mismos, una vez que terminan el partido, te reconocen que lo que tratan es de presionarte. Al final el árbitro debe ser una persona fría. Que nos griten o no nos griten no nos influye.  No se me suelen formar muchos corrillos, y cuando te encuentras con jugadores reiterativos o que son conflictivos  intentas dialogar para que se tranquilicen. Y si se llega un punto que se traspasa la línea hay que cortar por lo sano. 



 
 
Cómo son los jugadores de la tercera madrileña, ¿ayudan o son de los que a la mínima fingen y tratan de engañaros? ¿Quiénes son los peores los más jóvenes o los veteranos?



Generalizar en un colectivo tan grande es muy complicado. Al final está claro que hay determinados jugadores, como pueden ser de los filiales, que obviamente por su progresión y por trayectoria  tienen mucha intención de jugar con ritmo. Un jugador veterano que conoce la categoría y a los rivales es un pelín más cercano y entiende todo. Pero generalizar un colectivo tan grande es muy complejo.



En primera división con varias repeticiones, hay veces que es imposible saber que ha pasado realmente...¿ Qué les dices a los que un campo de tercera no dan el beneficio de la duda a cualquiera de tus decisiones?



Con este tipo de personas es mejor ni mencionarlos, ni perder el tiempo. Me da mucha pena, no sólo en tercera división porque éstos entienden un poco más de todo. Pero hay un determinado tipo de personas en el fútbol base que les da igual y tienen esa actitud con el árbitro, con los jugadores, con el entrenador, con la afición del equipo contrario… Entonces  este tipo de personas es mejor no darles importancia. Ojalá encontráramos el método para ayudarles, pero no merece la pena cuando hablamos del nuestro fútbol modesto hablar de este tipo de personas.



¿Has llegado a tener algún momento tenso con algún ex compañero?



Compañeros, al final, como he estado bastantes años en el mundillo, cada domingo tengo compañeros en ambos equipos. Con ellos cuando acaba el partido comentas las jugadas y hoy en día con los videos pues resulta curioso canalizar las jugadas y comentar lo que ha pasado. En principio no he vivido nada grave en este sentido.




¿Hay algún aspecto donde un árbitro pueda disfrutar más que un jugador?



Yo es que soy una persona que todo lo que hago en mi vida me gusta y me apasiona. Cuando voy a la universidad a dar clases, disfruto, cuando era futbolista disfrutaba jugando, hasta que llegó la última etapa por las lesiones. Soy de las personas que recomiendo que si hay algo que no te haga disfrutar estás perdiendo el tiempo. Así que, como árbitro, disfruto de un partido de alevines, de cadetes, en un partido de tercera o haciendo de asistente en un partido de segunda B. Es una cosa que me encanta y es el único modo de tener grandes resultados.



Un jugador puede tener un mal día, un entrenador se puede equivocar al plantear un partido... un árbitro, no ¿Cómo maneja uno esa presión?


Al final la clave es estar preparado para no cometer errores. Tenemos derecho para cometer errores. Me intento preparar toda la semana para no cometerlos, pero si hay alguna jugada con dudas lo mejor y más importante es olvidarla rápidamente y pensar en la siguiente. Lo peor que te puede pasar en un campo de fútbol es estar pensando en un error que puedas haber cometido. Lo primero es estar preparado y si lo cometes es olvidarlo al instante porque eso ya no puedes rectificarlo.



Ya la última, aprovecha para decir lo que quieras a la gente que componen la tercera o el fútbol modesto y que van cada domingo a un campo...


Pues que el fútbol es un espectáculo y que todos los que vamos o participamos es para disfrutar. Si futbolistas, árbitros unificamos criterios y nos ayudamos lo importante es que lo que difundamos sea un espectáculo bueno y que cada vez vaya más gente a verlo.